miércoles, 9 de marzo de 2011

Pablo Guerrero, conciso y lúcido, nos llueve hoy belleza.



Luna llena
 
Cuántos ojos han mirado la luna.


De nosotros está la luna llena.




 
                     Pablo Guerrero. De "Viviendo siglos", Abril, 2.006
                                                           Dibujo: Federico Gallego Ripoll

Leo Lobos, poeta y pintor, nos recuerda con su texto y sus colores que es precisa la insistencia en el camino para llegar a la fuente.



tiempos anteriores



haz de caminar un largo


trecho a pie


antes de conseguir


tus


alas



Leo Lobos (Del libro Ángeles eléctricos, 
Luis Saldías Editores. Santiago de Chile, 1995) 

María Antonia Ricas: Sobre algunos ángeles de Klee

A las campanas y al secreto... pero después... a la luz. A la alta y afilada luz de Toledo. María Antonia Ricas busca y encuentra ángeles y amor por el aire translúcido de la imperial ciudad. Y sueña con que Klee aboceta el espacio.

Sobre algunos ángeles de Klee


¿Por qué morirse? Que la vida
no fuese un parpadeo, un gesto
de bienvenida momentánea.

Tú, lejano, tú, escondido
en la montaña del castaño:
no estoy en tu memoria aún,
apenas un boceto de algo
que sabría abrasar
tu brazo.

Ah, vuela, prodigio esperanzado.

Porque los ángeles ignoran
la dimensión de las ausencias;
juegan, aletean, preguntan,
alcanzan la divinidad
que no conoce otro motivo
salvo ocultarse.

Y en ciertos momentos, si tú
de verdad me tocaras, dedos,
piel  deseosa, piel de riesgo
tan exquisito hasta tu sexo,

si de verdad tú me tocaras…

Agitado hechizo
que refiere, vuela
a las campanas y al secreto.


                                       María Antonia Ricas
                                Dibujo: Federico Gallego Ripoll

                                

martes, 1 de marzo de 2011

Eduardo Moga: (Quedará, acaso...)

Humo de palabras. Arde la nada y se hace encuentro. Gira
Eduardo Moga en la plenitud de un verbo propio en el que el
mundo se involucra. Como un ángel gris escindido: el mundo y él.

         

         [QUEDARÁ, ACASO…]

Quedará, acaso, humo, humo roto:
el de tus pechos aéreos
                                     en mi pecho,
                 el de mi mortalidad
abonando tu boca.
        O quizá cascotes del ser
                       en el silencio de las sábanas
                                       con que inevitablemente cubrimos
                                                                                nuestra extinción.
Quedará la ruina del fuego,
                                                  el fósil del fuego,
lo imposible como una ráfaga quieta que recorre los ojos,
          la harina oscura de los besos,
                             el domicilio incorruptible de la ceniza,
                                                         cómo te ha ido hoy
                                                                  el jefe estaba insoportable
                               y no puedes ni imaginarte cuánto tráfico había                
                  y desabrocharte la blusa
         y el alma
y verte desnuda mientras preparo la cena
y sentir tu desnudez como humus
y morderte como a una manzana,
                                      como a una calcificación del tiempo,
y emborracharme con tu tamaño y tu alegría
y apresarte con los ojos
y verterme en ti
y saberte poseída (tú, leyendo el periódico)
sin haberte tocado todavía
                                    mientras se tuestan el pan
                        y el crepúsculo.
Quedará, sí, lo no hecho
como un ángel gris
                           que corre, esclarecido,
                                              hacia su máxima escisión.


EDUARDO MOGA
[Poema XX de La montaña hendida]
Dibujo: Federico Gallego Ripoll

Adriana Davidova: El que me mira

Transparente, Adriana Davidova nombra. Sabe que, nombrando, crea. Sabe que, nombrando, es... y hace ser.



El que me mira

Te espero y todo mi cuerpo clama
Te pienso y todo mi cerebro trémulo tiembla
Te presiento y todo mi anhelo
se arma de ejércitos alados
Te noto en lo hondo del corazón
Te invoco desde el fondo.
Te nombro luz, camino, apertura,
aire…
Te nombro éxtasis, oasis, alivio,
distracción
Te nombro turbulencia de lo divino
Te nombro ensueño, revelación, encuentro
Te nombro el que anida
Te nombro el que se refugia
Te nombro el que acecha irreal
desde el fondo del río seco…
Desde el fondo del río… del río seco
te espero


Todos los derechos reservados.
Copyright Adriana Davidova querer>creer>crear>
Copyright dibujo: Federico Gallego Ripoll

Cuando Chema Prieto pregunta, sabe que mirándole a los ojos buscamos la respuesta



Y nosotros, ¿qué somos en la tierra?
¿Siempre sed y, a lo sumo, simple suma
de polvo, grano, piedra, cal y arcilla,
idéntico color, la misma masa?

El fango, la trinchera, lo terrible:
el ser lo que uno pesa, ser su arena,
estar sobre los pies negando el aire,
color espeso y crudo nuestro barro,
lo terrible, bien digo, lo enterrado
sin más, tosco camino, mal destierro.

(¿Podemos ver la luz, la quemadura
que vela en nuestros ojos, el incendio
veraz de ser un ángel junto al sol?)

¿Y apenas tú o aquél, acaso yo
que estoy aquí, aquéllos, quizás, somos
ausentes, terrenales, piel que sobra
porque en el mundo reina la ceniza?

                                                       Chema Prieto
                                                      Dibujo: Federico Gallego Ripoll

domingo, 27 de febrero de 2011

La belleza es efímera. Y, a veces, también lo es la bondad. Alto es el precio de la dicha, viene a contarnos Rolando Revagliatti.



Imponente


Identificado con nuestra aflicción 
humana

imponente
el ángel resucitó
al perrito atropellado en una ruta
por mi camioneta

Pesaba sobre el ángel
la fuerte inhibición
celestial:
No parirás
                 milagros

La infracción afectó
inmediata
                y fatalmente
al antes vigoroso ángel

Perdió la mayoría
de las plumas de sus alas
y de nosotros se despidió
                                        transido
volatilizándose.

                                      Rolando Revagliatti

                               Dibujo: Federico Gallego Ripoll

Un ángel necesario. Mario Lourtau: un poeta necesario. Descendiendo en suaves movimientos pendulares, acercándose... un ángel necesario. Un poeta necesario.




NECESIDAD DEL ÁNGEL

Para Santos Domínguez

Igual que el vuelo blanco de un ángel necesario
tu verso ha contagiado de dulce ceremonia mis pupilas,
ha trepado los muros con que la noche envuelve
el cuarto de silencios, de sombras, de efímeros relojes.

Ha detenido el tiempo que anega los paisajes
sorteando los puñales con que la niebla avanza.
Ha caminado a ciegas por un bosque extranjero
donde el espino extiende su circular dominio.

Y ahora me encuentro solo, en desigual batalla,
lidiando con los sueños que inundan cada cosa:
el frío de los caballos, la lluvia del trapecio,
el hombre que gravita dormido en las palabras.

Y escucho en mi inconsciente un viento de clarines,
una campana blanda que augura mansedumbre.
Y se sucede entonces la imagen de un recuerdo,
un destello que irrumpe quebrando los cristales:

Es el ángel que baja flotando entre las sombras,
su vertical firmeza, su látigo de espumas.    
Es el ángel que abarca el mundo y sus confines:
un dios hecho palabra, un ángel necesario.
                                                  
Mario Lourtau (De “Catálogo de Deudores” - Editora Regional de Extremadura, Mérida 2009)
 Dibujo: Federico Gallego Ripoll

En las noches más claras, desde el Faro de Cabo Torres, Mar Braña acaricia a su gato oteando el horizonte, y señala a los ángeles el lugar donde el mundo duele menos.



El ángel, recién caído del cielo con su tostada de Philadelphia medio mordisqueada y  medio emboscado tras aquel pequeño mundo de noticias de papel, se quedó perplejo leyendo el anuncio de una inmobiliaria que ofrecía un apartamento de tres habitaciones y salón por el módico precio de doscientos treinta y cinco mil euros, sin entrada. Luego, aún extrañado ante aquel fenómeno incomprensible, me preguntó cómo accedíamos los humanos a las tres habitaciones y el salón de un apartamento que no tenía entrada...


Mar Braña
 Dibujo: Federico Gallego Ripoll

Desde Uruguay, Elbio Chitaro define, en el vacío, la plenitud del ansia de la búsqueda

áspid: hacia puridad como ser ahora, no cráter: ablación de clítoris como flor de desierto somalí, no cóndor: plan de acallar como il ponto levatoio de giambattista piranesi, sí látigo de hielo inquebrantable, en el seno



ángel: ala cubriendo el pie como ser que arde, no ánima: espacio de memoria como lanza atravesada en la garganta, no hoja seca: mensaje a nada, a nadie, sí luz sin tiempo ni distancia, en el cuerpo



negrura: no oscuridad ni mancha no moho tampoco sí eclipse lunar en pena, unos segundos



¿la agonía?: nada, una visión  






 (a laura alonso)
Elbio Chitaro, de "La impureza"
 Dibujo: Federico Gallego Ripoll

viernes, 25 de febrero de 2011

María Teresa Bravo con su poema, y Alejandro Gómez con su imagen, nos convocan a la esperanza. Sentémonos tranquilos: antes o después, junto al pozo del Monasterio de Santes Creus, veremos cruzar ángeles.



HORA PRIMA 



He arañado tu nombre en la piel de los cipreses

y han sangrado savia de mil años .



Suéñame en la umbría cerúlea

de las palmeras de alabastro,

muy cerca del naranjo que mece,

indistinto, azahares y gorriones;

al borde de la fuente por donde la Eternidad

gotea en humilde burbujeo.



Guárdame en esta mágica redoma de luz zafiral,

para que la cicatriz del tiempo no pueda

mutarme los labios de dulcísima espera .



                                                     María Teresa Bravo


Una plaga de amor para los seres. Ángeles, ángeles mínimos, pacientes, necesarios. ¡Quién tuviera los ojos de Francisco Gómez-Porro para ver tanto y tan claro en medio de la prisa!



LA INVISIBLE COMPAÑÍA

La mariquita de la flor del haba
que ve José en el valle del Membrillo,
tiene mi olor de hoy.
El escarabajo de la patata
que espera en su cárcel de tierra
para devorar el fruto en la vega de Pablo,
habla con mi lengua de mañana.
La cochinilla rugosa que se desliza como un
     salivazo
sobre las yemas de una mimbrera,
lleva de mi cuerpo una piadosa instilación
de amor y desengaño.

El barrenillo que perfora el tronco de la palmera
del patio de Alfonso, pisa con mis pies
y mira con mis ojos lo que yo no pude ver 
cuando era más viejo que sus hojas.
Y la mosquita que ataca las fresas
donde yace la Fermina.
Y los hongos que chupan la savia del perito
donde Conce cuelga el fruto en sazón de su
     soledad.
Y el piojo del único naranjo que hay en el pueblo
bajo el que oigo llorar y reir, reir y llorar,
como si en su tronco otro pueblo
hubiera echado raíces.

Y lo que sentí cuando la araña roja
atacó el envés de mi boca
impidiéndome nombrar lo que veía.  
Y todo esto, fresco, indestructible,
que es una plaga de amor sobre los seres:
todo, todo va conmigo,
devorándome para un nuevo comienzo.

Ácaros que devoran las raíces del recuerdo,
insectos que descomponen la luz de la memoria
y la ensalivan para hacerla su alimento,
lombrices que se sustentan de las migajas
de nuestra ternura,
yo no me acabo en el suelo humillado por el óxido
del país al que regreso.
Ni el asfalto ni las piedras impiden
que mi ser se prolongue
más alla de la planta de mis pies.
Soy la cosecha del escarabajo
y el alimento más fresco de la oruga,
el único legado perdurable,
la invisible compañía que fabrica la harina de la
     vida
con que alimentamos nuestros versos.

                          Francisco Gómez-Porro
                          Villarrubia de los Ojos, marzo de 2009
                               Dibujo: Federico Gallego Ripoll

                                                        
                
(Luis Moreno “Manual del Maestro de Reiki” RBA Ediciones, 2007)
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viernes, 18 de febrero de 2011

¿Toda voz es regalo? La de Neus Aguado, libre sobre el Tabor del verso, sí.

 
El año del ciervo o jubileo



Ha llegado hasta mí

la música que contiene el graal sellado

con la flor azul en su interior.

Melodía del deseo y del delirio

que entrega y transfigura su vida intacta,

íntegra, a los claustros

en los que la propia nieve ha sido lastimada

aunque la música persiste:

el canto de alguien virgen

que eleva  su plegaria a los ángeles

con el temblor de la pureza en cada octava.

 
                        Neus Aguado

                       [En Papers de Versàlia, núm. Y, invierno 2009-2010]
                       Dibujo: Federico Gallego Ripoll