domingo, 10 de abril de 2011

Esperanza Ortega: La quinta estación


Esperanza destila tiempo y silencio para sus ángeles. Ellos otorgan.



La quinta estación

No hay trino en esos pájaros.
De un cielo detenido
escuchan el silencio con las alas plegadas.

Sol y nieve se arropan
en los brazos del tiempo.
Aún alojan reflejos de un verdor esmeralda
esas hojas caídas.

Es la estación en la que nacen y mueren
     los deseos
sin llegar a cumplirse.
¿Qué dios no reparó ni en darle un nombre?
A ese olvido le debe
el olor a infinito
que percibe tan solo quien no aspira al regreso.

En su jardín no hay árbol
ni del bien ni del mal,
aunque guarde sus puertas un ángel taciturno.
-Prueba el sabor de las palabras-
ese ángel te dice.

Muerdes una de ellas,
la que el ángel te tiende.

Quizá si la pronuncias sea ésta
la que abrirá tus corazones,
el tuyo y el del ángel.

Los dos dirán entonces: haz conmigo
lo que quieras. Hazme estación.

Haz con nosotros
ese jardín
en el que sueño haber nacido.

                                           Esperanza Ortega
Este poema pertenece al “Poema de las cinco estaciones”, incluido en el libro “La mano sobre el papel” (Ediciones Cálamo, 2010)
                                                                                      Dibujo: Federico Gallego Ripoll

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